Diez años de “Fili d’erba”, el almacén automático de Pedrali

Diez años de “Fili d’erba”, el almacén automático de Pedrali
Diez años de “Fili d’erba”, el almacén automático de Pedrali
Diez años de “Fili d’erba”, el almacén automático de Pedrali
Diez años de “Fili d’erba”, el almacén automático de Pedrali
El proyecto de CZA – Cino Zucchi Architetti que integra industria, arquitectura y paisaje.
En 2026, Pedrali celebra el décimo aniversario del almacén automático “Fili d’erba”, diseñado por CZA – Cino Zucchi Architetti. Inaugurado en 2016 en la sede de la empresa en Mornico al Serio, el almacén nació para apoyar el crecimiento de la compañía, garantizar un servicio cada vez más eficiente a los clientes y responder a los plazos cada vez más exigentes de los proyectos contract. Desde el principio, se ha consolidado como un ejemplo reconocido de integración entre innovación industrial, calidad arquitectónica y diálogo con el paisaje.
 
“Fili d’erba” es una estructura totalmente automatizada y operativa las 24 horas del día, que permite el almacenamiento de 16.880 palés de productos acabados y semiacabados. Un edificio de 29 metros de altura, con una superficie total de 7.000 metros cuadrados, conectado a los espacios industriales preexistentes mediante un Skytrain y ocho lanzaderas autoguiadas.
 
El volumen del almacén ha sido diseñado a partir del estudio de los flujos de producción, manipulación y almacenamiento, considerando no solo las necesidades del momento de su construcción, sino también los escenarios de crecimiento y desarrollo previstos para los años posteriores. Los palés llegan al almacén automático transportados por el Skytrain y las ocho lanzaderas autoguiadas, y se desplazan horizontal y verticalmente entre las macro estanterías portantes gracias a cinco transelevadores. 
 
Una máquina perfecta por dentro y un proyecto de arquitectura industrial innovador por fuera. El proyecto del revestimiento del almacén, desarrollado por CZA – Cino Zucchi Architetti, pretende ser una respuesta estrechamente vinculada al contexto paisajístico, una composición visual que responde a las diferentes condiciones del paisaje agrícola circundante. Las cuatro paredes del almacén están revestidas con paneles aislantes lisos en color aluminio natural. Sobre estos, 5.000 metros de lamas de aluminio extruido generan un patrón visual formado por una combinación de líneas verticales y oblicuas, unos "hilos de hierba" que dan ritmo y medida a la superficie de las fachadas. Las lamas se presentan en tres tonalidades diferentes de verde en el frente orientado hacia el entorno rural, mientras que en el lado que mira hacia el área industrial conservan el acabado en color aluminio.
A este respecto, el arquitecto observa: «Si tuviera que recurrir a una comparación hiperbólica, pensaría en las pinturas de Monet de la Catedral de Ruan. La arquitectura permanece inmóvil, mientras que el sol la viste de mil colores. La maravilla de este edificio reside en que, en un determinado momento del día, la luz incide sobre la parte coloreada, que se refleja en la superficie de aluminio y, de repente, el edificio parece una mariposa».
 
El volumen del almacén se enriquece además con varios elementos que articulan su geometría y refuerzan su diálogo con el contexto. En la fachada principal, un volumen que se proyecta hacia el exterior con una forma puntiaguda rompe la regularidad del edificio y marca la perspectiva de acceso, ofreciendo una vista del almacén vertical interior. En el lado oeste, un volumen más bajo introduce una variación compositiva y acoge el final de la pasarela verde que atraviesa el edificio por su interior. El recorrido concluye con un cerramiento acristalado abierto a un jardín de bambú, un fragmento natural integrado en el corazón de una estructura tecnológica de vanguardia, a través del cual penetra la luz natural.
En el interior, el color verde caracteriza la escalera y la pasarela panorámica suspendida, constituyendo un elemento de continuidad con el exterior.
 
Realizado en un tiempo récord, con las obras iniciadas en marzo de 2015 y concluidas con la inauguración en septiembre de 2016, “Fili d’erba” destacó desde el primer momento como un modelo de innovación aplicada a la arquitectura industrial.
Por este motivo, Pedrali fue citada como buena práctica con motivo del congreso «Industria de la construcción. Los retos de la Industria 4.0», celebrado en Assolombarda el 11 de octubre de 2016, como ejemplo de estructura industrial de elevada calidad arquitectónica construida en tan solo 16 meses.
Ese mismo año, como muestra de la atención que Pedrali presta al cuidado del paisaje, el proyecto recibió una mención especial del Green Company Award. El premio, creado por Arketipos, el Ayuntamiento de Bérgamo y Confindustria Bérgamo, tenía como objetivo promover la cultura paisajística y las obras capaces de mejorar la calidad de vida de quienes viven y trabajan en el territorio. El jurado valoró especialmente la capacidad del almacén para integrarse en el contexto circundante, transformando una infraestructura productiva en un elemento característico del territorio.
También en 2016, “Fili d’erba” se presentó dentro de la programación de la cuarta edición del Milano Design Film Festival en el Cine Anteo de Milán.
Como confirmación de su valor arquitectónico y cultural, en 2018 “Fili d’erba” se incluyó en el programa de las Jornadas FAI de Primavera, abriendo excepcionalmente sus puertas al público y ofreciendo la oportunidad de conocer en profundidad una obra en la que la innovación tecnológica, la calidad del diseño y la atención al paisaje conviven de forma armoniosa.
En 2023, con motivo de «Bérgamo-Brescia, Capital de la Cultura», el proyecto se incluyó en la exposición «BergamoBrescia Cultura d’impresa. Historias de innovación en fotografía», organizada por el Museo delle Storie de Bérgamo, como ejemplo de excelencia del territorio en la sección dedicada a la Industria 4.0.